Jacobo Regueira

Pintura, fotografía, ilustración

pintura

 

Las emociones que impregnan estas obras tienden a tener una naturaleza tranquila y meditativa, en contraste con otras abstracciones más gestuales. La gama cromática, en tonos naturales, ayuda a este sosiego.

La preeminencia de blancos, entendidos no sólo como ausencia de color, sino también como ausencia de grafismo, ofrece a la obra limpieza y orden. Al mismo tiempo, las texturas aportan la diferenciación, lo casual e imperfecto, las experiencias pasadas, el paso del tiempo que conforma la materia. Un vigoroso sentido del diseño permite conjugar ambas facetas logrando el equilibrio en la composición.

Es en esa dialéctica de contrastes (vacío/textura, orden/caos, suavidad/aspereza) donde surge la expresividad, que arrastra al que la contempla a buscar significados, a entablar un diálogo con la obra. Y si bien la concepción de ésta nace con una intención básicamente estética, no es sino con la interpretación personal cuando cobra sentido: esa primera intención no figurativa se trastoca al interiorizar la obra y asociarla a un mundo subjetivo, al hacerla evocadora de sentimientos, momentos o lugares ya conocidos.

Una obra expresiva, evocadora y sosegada.